miércoles, 2 de julio de 2014

Aseos

A finales de los 90 se emitía en televisión una serie llamada Ally Mcbeal ambientada en un buffete de abogados, en la que se daba una situación poco común, el aseo era unisex.
Esta configuración, que daba mucho juego en la serie, al ser lugar de cotilleos y desencuentros, parece ser ciencia ficción en nuestra vida cotidiana.

Ya la normativa laboral obliga a que los baños sean diferenciados, pero deja la puerta abierta a que tengan una parte común (lavamanos) y las cabinas sean las que están separadas por género.

La imagen la he sacado de Wikimedia Commons donde afirman que es de dominio público
Normativas aparte, me resulta llamativo el rechazo tan grande que le causa a algunas personas el hecho de que un espacio como ese pueda ser unisex.

Cuando lo pienso, creo que el problema realmente es que las cabinas no estén completamente cerradas y se oiga todo, pero eso no tiene tanto que ver con el género de quien pueda estar al otro lado. Puedo entender que resulta incómodo saber que alguien con quien trabajas están oyendo como orinas, o cómo te cambias la compresa, y que sobre todo en este último caso, parece que es un poco menos violento si sólo hay féminas en el baño. Pero creo que esto es una muestra más de cómo seguimos dándole mucho peso a la diferencia de géneros.

Quiero decir, cualquier hombre adulto que se relacione con normalidad, sabe que las mujeres todos los meses tienen la regla, y a poco que haya mujeres en su vida privada (sean familiares, amigas o parejas) sabrá que para poder seguir con su vida esos días usan compresas y tampones, por lo que no debería ser tan terrible que, por casualidad escuche esa secuencia de sonidos característica cuando se hace uso de las mismas.

Aunque todos preferiríamos que nadie sepa qué hacemos en ese espacio que está socialmente asignado al terreno de la intimidad de cada uno, lo cierto es que todos vamos a lo mismo, no debería asustarnos tanto.

Que digo yo que lo ideal, es que en un aseo, sea unisex o no, debería garantizarse un mínimo de privacidad a las personas que lo usan, para evitar cruzarte con alguien con un pasillo y pensar "qué vergüenza, sabe que acabo de cagar".

Pero, si partimos de la base que la gente tiene un mínimo de civismo, ¿qué problema puede haber en que al acceder yo al aseo, haya un señor lavándose las manos? ¿O en que yo esté recogiéndome el pelo frente al espejo y entre un compañero a una de las cabinas?

Además, simplificaría mucho la vida a las personas transexuales, que no tendrían que enfrentarse a las miradas de quienes no entienden que usen el aseo correspondiente al género con el que se sienten identificadas. Una puerta para todo el mundo, y un poco menos de prejuicios estúpidos.

INDAGANDO UN POCO MÁS

Una noticia relacionada (es de hace 2 años) --> Polémica por baños mixtos en una universidad Argentina.(Me sorprende que los estudiantes no abran un poco la mente)

Parece que a principios de este año se planteó esa alternativa para los aseos públicos (que no de trabajo) en locales pequeños de Madrid - La gente no parecía muy conforme, decían que "los hombres son más sucios", "las mujeres perderían intimidad" y que "ellos tendrían que hacer más cola".
NOTICIA

miércoles, 25 de junio de 2014

Cosas que ocurren en facebook

Supon que tienes el perfil bloqueado para que sólo lo vean tus amigos, para que sólo te busquen amigos de tus amigos, para que no te etiqueten sin permiso, etc, etc.

Pero uno de tus amigos tiene su listado de amistades público, o las publicaciones en las que aparece tu nombre o que has comentado.

Una persona que tú no conoces,  con quien compartes un contacto bucea en su perfil, y da con un enlace al tuyo.

- No pasa nada - piensas - lo tengo restringido -. Sí, eso crees tú, pero facebook se empeña en poner por defecto cualquier foto que subes de perfil como pública, y es tú responsabilidad modificar los permisos.
Pero ¿quién se acuerda de eso cada vez que sube algo? - ¿Y eso cómo se hace desde el móvil? y - ya sé que no debería poner una foto que acabo de sacar en mi lugar de vacaciones, pero es que esta ¡me ha quedado tan bien!

Y así es como alguien que tú no conoces, se hace con tu cara, tu nombre (o el que uses en redes) y toda aquella información que tú por despiste has dejado pública.

True story.

Moraleja: ¡Revisad vuestros permisos, insensatos!

miércoles, 18 de junio de 2014

República

Pues parece que mañana el Principito se vuelve Rey. 


Y muchos nos preguntamos que para qué. Que en pleno siglo XXI acceder a una jefatura de estado por derecho de cuna es anacrónico. Que la nobleza de por sí, es un concepto medieval basado en la perpetuación de la estirpe de quienes en tiempos antiguos se hicieron con el poder a la fuerza, con dinero o mediante intrigas y casamientos. Que como poco, deberían preguntarnos si queremos seguir manteniendo a los Borbones a Cuerpo de Rey.

Sin embargo, coincido con muchos monárquicos en una cosa, probablemente será la persona que más preparación ha recibido de todo el país, para ejercer el puesto al que va a acceder. Otra cosa es que la formación que se le diera haya calado algo, eso el tiempo lo dirá.

Sobre todo si lo comparamos con el nivel de preparación de muchos de nuestros políticos. Hay reponedores de supermercado que tienen más estudios, formación complementaria (por ejemplo idiomas) y capacidad, que la que puedan tener varios de nuestros ministros y ministras conjuntamente. Sobre la honradez, no voy ni a empezar.

Y oye, visto el descrédito que tiene la clase política hoy en día, y la convulsión social, tampoco es que me parezca la mejor solución ahora mismo nombrar un presidente de la República de entre las cabezas visibles en la esfera de la política nacional.

Asi, el principito se vuelve Rey, y yo lo voy a tomar como el menor de los males.

Eso sí, mañana me visto de morado. ¡Hombre ya!

viernes, 13 de junio de 2014

Presentación

Este no es mi primer blog, pero sí el primero en el que uso mi nombre real.

Tuve un sitio al que llegué a dedicarle mucho tiempo y esfuerzo, donde compartía mis reflexiones con muchos otros blogueros tan anónimos como yo pretendia ser. Algunos de ellos con el tiempo se volvieron conocidos, otros aunque nunca les he visto en la vida real son personas cuyas historias están ya en mis recuerdos, e incluso alguna persona del mundo real acabó siendo lectora del blog. Pero llegó un momento en el que la lucha entre mi ego (quería que más gente del mundo real me leyera) y mi necesidad de anonimato (por lo que alguna vez escribí escudada en él) me cansó.

Pero lo cierto es que me gusta escribir en este tipo de web. No porque tenga un estilo literario sublime que el mundo debería conocer, ni porque tengo las grandes verdades que vayan a iluminar a la humanidad. Simplemente, a veces para sacar algo de mi cabeza, necesito convertirlo en una sucesión de palabras tecleadas, leerlo y reescribirlo. La mayor parte de las veces me gusta leer comentarios sobre lo que he escrito, y para eso, prefiero el blog al facebook.

Y me he dado cuenta que aquellas cosas que querría escribir bajo un pseudónimo, quizá su sitio no sea una web pública, y para aquellas otras que suscribiría punto por punto si nos sentamos a hablar en un bar, no hay necesidad de usar máscaras.

Así que me he decidido por un blog donde, sin necesidad de exponer de antemano toda mi información personal, sí que decido prescindir de artimañas que oculten mi identidad.

Este es el blog de Isabel, Sin trampa ni carton.