Hace algunas décadas, quien quisiera manejar de forma ágil un teclado (de máquina de escribir primero, de ordenador después) pasaba por un curso de mecanografía.
Cuando yo era pequeña el ordenador era una herramienta que estaba ahí, básicamente para escribir los trabajos del colegio (y la impresora siempre se rompía el día antes de la entrega a las 10 de la noche) y jugar a unos primitivos videojuegos que resultabana igual de adictivos que los actuales.
Fue la llegada de internet, lo que hizo que el ordenador aumentara su presencia significativamente en mi vida. Los trabajos ya no se hacía con la larousse de la estantería del salón, sino con la que venía en CD (¿se acuerdan de la enciclopedia encarta, con sus muchos discos?) y buscando en internet. Pero lo que fue un cambio brutal fueron los servicios de mensajería instantánea. Los chats para conocer gente por un lado, y el messenger para comunicarte con tus amigos por el otro, podrían considerarse los gérmenes de las redes sociales, puesto que pasaron a ser parte importante de cómo nos relacionábamos con otras personas.
Para los que por entonces estábamos en secundaria y bachillerato, era como el aire, fundamental. Cuando tienes 15 años, necesitas contar muchas cosas, y fueron esas largas sesiones de messenger, las que me dieron agilidad enfrente del teclado, sin método de mecanografía ni nada parecido. El messenger ha muerto a manos del facebook, pero todos los que trabajomos con un equipo informático agradecemos haber cogido soltura tecleando mientras contabamos nuestros dramas de adolescente a las amigas, mientras nuestros padres nos mandaban a acostarnos de una vez.
Con el peso que ha tomado en nuestra rutina la electrónica de consumo, smartphones, tabletas, lectores electrónicos, reproductores multimedia y demás dispositivos táctiles, los niños nacidos en este siglo manejan con una soltura pasmosa cualquier aparato, hasta el punto que intentan activar la tele plantando sus deditos sobre la pantalla. Pero me pregunto cómo les irá cuando se enfrenten a un teclado de los de "toda la vida" (que no tienen tanta vida como nos parece). Para ellos serán las redes sociales las que les den la oportunidad de desarrollar velocidad sobre este periférico, pero claro, es que tendemos cada vez más a los dispositivos móviles, donde se teclea con dos pulgares y a veces ni eso.
Por no mencionar, el abandono de la escritura manual hasta para cosas tan simples como hacer la lista de la compra, o dejar un recado (¿para qué dejar una nota en la nevera, si puedes mandar un wasap?).
La cuestión es ¿estamos destinados a desterrar los teclados y el bolígrafo?, porque sinceramente, yo no lo termino de ver. ¿Será que con los años voy experimentando eso que llaman resistencia al cambio?
Y a todas estsa ¿alguien ha pensado que las personas con falta de vista pueden tener problemas para adaptarse a teclados táctiles? Que la descripción de audio está muy bien, pero no creo que sea una buena idea cuando tecleas una contraseña o el pin de la tarjeta bancaria.
Pues eso, que será nostalgia de mi adolescencia, pero por mí, larga vida al teclado.
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